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Wazabi, una empresa familiar

Hace unos 30 años atrás conocí a Seba viajando hacia el lugar donde cumplíamos nuestras obligaciones diarias: el jardín de infantes. Durante un tiempo fuimos compañeros de transporte escolar hasta que nos dimos cuenta que vivíamos en la misma manzana (todavía no existía Google Maps ni “compartir ubicación”). Con el correr del tiempo la amistad fue creciendo entre ladrillitos, bicicletas, playmobils y la pelota de fútbol.

A los seis años la vida nos puso un nuevo desafío por delante: comenzar la escuela primaria. La responsabilidad escolar trajo consigo pros y contras, derechos y obligaciones. Primer grado nos acotó un poco las horas de ocio pero por otro lado nos permitió conocer a Fran (en ese entonces Pecas). Por suerte habíamos adquirido un derecho vital que nos acercó las seis cuadras de distancia que nos separaban de lo de Pecas: nuestros padres ya nos permitían cruzar calles y bajar de la vereda con la bici.

Los tres fuimos compañeros de colegio, de voley, vacaciones, inglés, días, tardes (muchas) y noches. Nos criamos juntos compartiendo criterios, valores e ideales.

A principios del 2012 -Corona y nachos de por medio- con Fran imaginamos un nuevo capítulo. Él diseñador gráfico, Seba administrador de empresas y yo mercadólogo; esa era nuestra mejor receta para lo que luego llamaríamos Wazabi.

La mayoría de las sociedades nacen frente a una oportunidad puntual para complementar habilidades o recursos entre las partes. Otras sociedades nacen sin querer en el jardín de infantes, en la suma de viajes a entrenar al PAC, durante la construcción de una casita en el árbol o jugando al arco-a-arco en el fondo de lo de Ana y Quique.

Cuando se lo propusimos a Seba no lo dudó, pero claro, allá por el 2012 todavía no estaban dadas las condiciones. Recién salíamos de trabajar en el “garage” de Gogó y el incipiente startup empezaba a girar la rueda.

Hoy después de 5 años de Wazabi quiero presentarles a Sebastián, el socio que siempre estuvo pero que ahora además viene a la oficina todos los días.

Soñalo fuerte que se cumple.